viernes, 17 de junio de 2011

Un sueño hecho realidad
Pensar que todo comenzó como un sueño y termino siendo mi realidad.
En un día soleado de verano pensando en qué hacer con tan hermoso día en la calle, recibí un llamado al cual quería contestar y no podía, no entendía cual era el motivo, pero no me preocupe. En ese entonces comencé hacer mi rutina diaria: me bañe, me lave los dientes, me cambie tome el desayuno y salí a dar un paseo por mi barrio, salí y saludaba a las personas de afuera, pero nadie contestaba a mi saludo. Comencé a pensar que era un fantasma, o había hecho algo malo pero no me acordaba de nada. Me imaginé que lo que me estaba sucediendo era un sueño. Quise despertar pero no podía. Volví a mi habitación y me acosté en mi cama y en ese momento volví en sí, desperté de un sueño horrible. En ese entonces quise salir a saludar a mi novia a su casa que queda a no más de 4 cuadras y en el trayecto vi a mi familia llorando desconsoladamente en la puerta de la casa de ella sin entender nada me acerque a preguntar que les pasaba, pero nadie contestaba a mi pregunta.
En aquel momento me atreví a seguirlos para ver a donde se dirigían y vi que entraron al cementerio. No entendía lo que pasaba. Cada vez estaba más perdido  en mi mundo. Luego de unos minutos me acerque hacia la lápida; no podía creer lo que veía, estaba mi nombre grabado y además de eso al día de hoy se cumplía ya 4 años a mi muerte; no entendía nada si hasta ayer estaba tan feliz disfrutando mi vida junto a mi familia, amigos y novia, y hoy enterarme que estaba ¡¿muerto?! Era algo inusual e incoherente.
Ahora solamente prefiero dormir y a lo único que me levanto es a ver si despierto en mi realidad o mi realidad ya no existe…

Florencia Bautista... 

martes, 14 de junio de 2011

Sonaba y sonaba sin parar, como de costumbre. A veces pensaba que esos sonidos eran de un teléfono donde la persona que llamaba no se cansaba de escuchar el tono, o que quizás era un timbre y no se cansaban de insistir, como si necesitaban que alguien les abra la puerta. Pero ese era mi inconsciente hasta que despertaba, dejaba de soñar y caía en la realidad de que lo que no dejaba de sonar era aquel despertador, aquel insistente despertador. No tenía opción, tenia que salir de mi calentita cama. Y después de todo lo hacía.
A mamá nunca le gustó que deje mi habitación desordenada, decía que era un mal hábito. Pues era cierto, por lo tanto presionaba aquel botón rojizo, y eso era todo. Aquellos artefactos hacían todo el trabajo por mi. ¡cuánta tecnología! Exclamaba mi abuela, y acababa por hacerse siempre la misma pregunta “¿Dónde es que quedaron los viejos tiempos? Los tiempos humanos”. A mi ya se me había hecho costumbre escuchar esas frases, no era novedad, motivo por el que no le daba importancia.
Mi día continuaba: luego de despertarme, bajaba y le pedía, según mis ganas de comer, un plato exquisito a la robotasistent. A los dos minutos aquel desayuno se encontraba sobre mi mesa y luego dentro de mi estómago. Saludaba a mamá y a papá y partía hacia la calle rumbo a mi colegio. Un colegio realmente increíble, va, a mi me gustaba. El nacional de San Isidro.
Al igual que todos los días, me encontraba tercera en la fila, con la mirada hacia arriba, subiendo lentamente a la par de la bandera que estaba siendo izada hasta llegar a su tope, y escuchar el “pueden entrar a sus aulas”. Y así era, que nos dirigíamos a las escaleras trasladoras, donde la profesora escribía el número de aula a destino y nos dirigía hacia ella. Entré al curso, y tuve la primera hora de historia. Llegó la profesora y escribe sobre el pizarrón touch, tema del día: revolución contemporánea. 
Fecha: 23-01-2103. Y así fue que continuó la clase. Y así continuo el día, con cada profesor que entraba y salía, con cada cambio de archivo de asignatura en la notebook, con cada distracción con mi compañera de mesada, con cada discusión con la profesora vía cámara web. Claro, porque todos en un mismo ambiente nos veíamos y nos comunicábamos por medio de camaritas con micrófono privado.
Así me pasaban los días, así se me pasaba la vida. Todo era normal, todo era tan rutinario, tan… maquinario. Empecé a dudar, empecé a cuestionarme, a cuestionar todo mi alrededor, así como anteriormente el humano se cuestionaba su existencia, el principio de todo. Si, esto lo se por una charla con mi abuela que me hizo cambiar de parecer completamente. Una charla, en la que me daba cuenta lo ingenua que fui al ignorar sus comentarios de siempre. Una charla, que en si, me hizo ver cómo el desarrollo tecnológico, nos convirtió a todos en máquinas, en aparatos, en personas inútiles que no tenían que hacer ningún esfuerzo corporal ni psicológico, más que apretar un insignificante botón o ingresar un código. Y ví, como llegamos a un mundo donde nosotros mismos, por querer superarnos en desarrollo, terminamos por reemplazar todas nuestras capacidades. Ese día, me cambió la vista, ya no podía mirar todo de la misma manera. Cada cosa que miraba, ahora me lo cuestionaba y me lamentaba. Y veía y entendía la nostalgia de mi abuela. Pero nada podía hacer, era como si el mundo había establecido esto en la mentalidad de cada persona, hasta tal punto donde la costumbre, los lujos, lo nuevo se adueñaba de todo y de todos.
Aunque tengo la certeza, de que hay una salida, de que después de comprender hay otro paso a seguir. 
Y ese paso lo tengo que encontrar, pero creo que tengo que buscar un poco más…

Julieta Barrera
Hoy supuestamente es un día muy especial, y digo supuestamente por que ya no es tan especial como hace 89 Años, antes era distinto  los chicos hacían actos en los colegios, hacían los bailes típicos y vendían cosas de la época, Hoy estamos adentro del aula escribiendo un cuento casi sin noción de lo que paso aquel 25 de mayo de 1810. En vez de escribir con pluma escribimos en una netbook. Pero no todos eran así, un chico de 7mo dijo que era posible volver el tiempo atrás y que todo el colegio vuelva a aquel 25 de mayo de 1810 por tan solo ese día, nadie le dio importancia, resulto que ese chico era muy curioso  y en una hora libre salio a revisar todo el colegio y descubrió en la dirección una maquina de tiempo y la llevo al patio para que todos la vean y viajen en el tiempo con el y así fue, todos viajando en el tiempo y descubrieron un mundo completamente diferente pero increíble, todo el colegio se compenetro mucho con el viaje y se dieron cuenta que estaban dejando pasar una fecha muy importante y fue tal el impacto que cuando volvieron al presente todo el colegio festejo esa fecha como nunca.

Stefano Cadiboni.

LOS CUCUMELOS DE ANCLETA Y FILIBERTO
Anacleta era una chica campesina vivía en un pueblo llamado Gral. Enildo, es ese pueblo había tan solo 5 familias que cada una tenia su propio campo y era una costumbre del lugar que cada miembro de la familia tenga su propia hectárea, un día mientras anacleta talkeaba con su novio, Filiberto, le dijo si quería compartir su hectárea con el, Filiberto asombrado tras el pedido de su novia le dijo que lo iba a pensar y a consultar con sus padres, ellos le dijeron que de ninguna manera iban a permitir que comparta su hectárea que era una falta de respeto a la tradición, pero Filiberto la amaba a Anacleta y le dijo que aunque los padres no quisieran el iba a compartir su hectárea con ella. Tras varios días de discusión sobre que plantarían en el lugar decidieron plantar cucumelos pero que pasaba estos necesitaban la sombra por lo tanto tenían que hacerle un techo pero ellos como no tenían plata la pidieron ambos a sus padres, pero como no estaban de acuerdo no les dieron el dinero, Filiberto y Anacleta se sintieron muy mal pero llego un hombre que les prometió que les haría el techo para que puedan plantar sus cucumelos y haci fue como crecieron estos vegetales exóticos. Pero un día una lluvia de choriflys cayo del cielo destruyendo todas las hectáreas de Gral. Enildo menos la de ellos dos que gracias a su techo conservaron sus tan apreciados cucumelos y les dieron una lección a sus padres.  



Roberto Gómez (Stefano Cadiboni)

Roberto Gómez nació en Gral. Enildo, México en 1930 Trabajo toda su vida de peluquero pero un día decidió dedicarse a la escritura y escribió cuentos como
 · Los cucumelos de anacleta y Filiberto
 · La granja del tío Tom
 · La arboleda de los gorriones
Entre otros en 1994 decidió irse a vivir a la Argentina y retomar su carrera.
Hoy en día es Jubilado y vive en Córdoba junto a sus 2 Sobrinos (Anacleta y Filiberto) 


Stefano Cadiboni.
FANTASMA
Un día estaba tirado en el sillón cuando de repente algo extraño sucedió, todo se empezó a tornar oscuro cada vez mas y llego un punto en el que ya no veía nada, luego paso algo muy raro desperté pero en un lugar completamente diferente yo dije “me habré quedado dormido”, pero no sentía que todo no era como yo había dejado, en ese lugar  las cosas no estaban en el lugar que se suponía que debían estar y mientras miraba todo el lugar asombrado me dije “este no soy yo, yo no vivo aquí” voy corriendo hacia algún lado donde debería haber alguien y allí encuentro a una señora comencé a hablarle y estuve así durante muchas horas hasta que otra vez el cielo se empezó a oscurecer las paredes se iban cerrando cada vez mas y esa oscuridad en la que había entrado antes volvió a aparecer esta vez desperté en el sillón de mi casa, no entendía la situación estaba muy perdido, en eso veo a la señora y decido ir a hablarle comienzo a gritarle pero ella no me escucha, le gritaba mas y mas fuerte pero ella no me escucha por que al final de todo me doy cuenta que soy un simple fantasma y lo que alguna vez creí que era, en realidad era tan solo el sueño de ese fantasma 




 Stefano Cadiboni. 

domingo, 12 de junio de 2011

Este martes salimos antes, un par de estimpas libres y algunas materias aburridas, en resumen un martes poco especial.
A la salida saludamos a algunos chicos del turno tarde y nos despedimos.
En la esquina lo de siempre algunos van por Salerno, otros por Alem y un buen grupo nos decidimos por Martín y lotean . A decir verdad no es la calle que tomo habitualmente pero ese martes algo estaba trufado. 
A pesar de ser el horario de salida la cuadra del comercial estaba desierta solo dos o tres perminas tratando de adivinar el futuro yo desconfiado sigo de largo. Antes de llegar a la estación paro en el kiosquito de siempre tratando de buntinar monedas la respuesta es la misma: “no tengo”, en cambio el kiosquero me avisa de la nueva promoción de pespico donde puedo llevarme unas leys y una pepsi gratis, aprovecho. 
Sin monedas no tengo opcion la única forma de volver es en la cumbancha , paso los dos últimos pesos por la ventanilla y la vieja con ruleros los toma - uno de ida hasta Oriana le digo”.
La cumbancha no se demora y extrañamente esta vacia primera estación Belgrano próxima Flanica , algo no está bien pienso pero el guarda me asegura que la próxima es Oriana .
Bajamos tres o cuatro entre estos estaba la misma permina de Martin y lotean –hoy es tu día de suerte- me dice, si pienso en lo de el kiosco creo que acertó. En la parada de siempre un choriflay celeste indica en el cartel: sin monedas , me parece una buena opción para no caminar trece bushes. 
Subo y me siento, la señora con ruleros pone en marche el choryflay y me pregunta hasta donde voy. 
Me llama la atención la cantidad de gente que se ve por las calles, todos con traquetas , por que llevarían traquetas si no llueve pienso. 
Un mensaje de texto de Jarvan IV, me avisa que se suspende gimnasia por mal clima, en esto no pienso nada, se suspende y punto.
Primero escucho unos golpes secos , después el sonido de una brenga que se abre , es la voz de la permia que me avisa que son las seis y media , parece ser la voz de señora de los ruleros, finalmente escucho clarito la de mi mama –Juan es la hora …
Me levanto apurado y miro en la cartelera las materias del día: es martes me digo, hoy pueden pasarme cosas muy divertidas …




Juan Cruz Casella.

¿Soy un fantasma?

RUCO...!!! canto Marcos luego de apoyar su carta en la mesa de juego donde acostumbraba a truquear los domingos. Lucas contesta con un simple "quiero", cuando va a apoyar su carta frena bruscamente y queda paralizado mirando fijamente a Benjamín.

Benjamín-¿Qué pasa?, ¿Por qué me miras así?
Marcos-¡Lucas! ¿Qué te pasa? Responde !!

No respondía, pasaron 5 minutos en los cuáles lo agitaron y abofetearon, nada, hasta que se les ocurrió mojarlo con un balde de agua pero tampoco, reaccionó luego de 2 minutos más por su cuenta.

-¡Veo a través de tu cuerpo!(grito Lucas)
Marcos y Benjamín respondieron al unisono-¿Qué?, es imposible no nos embromes.

Efectivamente para ellos era imposible, eso era tema de fantasmas y ellos eran humanos lo que no sabían era que mientras jugaban a las cartas un gas venenoso terriblemente mortal y desconocido por la visión humana había sido liberado por un reactor nuclear y aniquilado cualquier tipo de vida sobre la región. Como creen algunas personas, los muertos en una tragedia no podrán acceder al paraíso y tendrán que vagar por el mundo de los vivos durante tiempo indeterminado.

Luego de 20 minutos de discusión los 3 jóvenes empezaron a atar los cabos sueltos y a sacar sus propias conjeturas dándole la razón a Lucas y asumiendo tristemente que habían muerto y pasado a un mundo en el que estaban incapacitados para realizar muchas de las actividades con las que soñaban. 

Nahuel Muñoz
Sonaban las alarmas, se escuchaban los gritos, la gente corría, falsa alarma era un simulacro, se calmaron las aguas y todos volvimos a nuestras labores, el mió ir a el colegio "Nacional de San Isidro".

Eran las 7:46, estaba llegando tarde, subí la velocidad de mi patineta voladora y cruce la avenida "Bicentenario" sin mirar a los costados, un auto me esquivo, otro me rozó el cuerpo con su ala. Perdí el equilibrio y choque contra un árbol virtual, lo atravesé y logre retomar el control de mi vehículo volador.

Llegue a las puertas antes que la computadora central las cerrara. Deje mi patineta me identifique con el O.i.D.A (objeto identificador de alumnos), salude a mis compañeros y me senté. Al encenderse el portal educativo nos comunicamos con el profesor que nos esperaba para darnos la clase desde otro punto del planeta. Abrupta mente la clase fue interrumpida por un comunicado especial directo de nuestro canciller:

“En el día de la fecha queremos
informar que el ataque de el
M.S.I. será inminente, llego el
día que todos temíamos en el
cual todo lo que creo el hombre
se revelo contra el nadie esta 
seguro nada se puede hacer
pasen sus últimos momentos
con sus seres queridos….est
…so…no…i...”

Se cortó la transmisión, se perdió e control, me quede sentado mirando por la ventana del aula sumergido en un mar de preguntas. Un resplandor blanco, el hongo atómico y la onda expansiva, se aproximaba el final pensé en mi familia y cerré los ojos, espere unos segundos y…………….
PIPIRIPI…PIPIRIPI…PIPIRIPI los abrí era el despertador me encontraba en mi habitación dispuesto a ir a el colegio con mi patineta voladora…

FIN

Nahuel Muñoz & Juan Casella

Perdido en el Tiempo

Aquí estoy, escondiéndome de las máquinas que me acechan, ocultándome de las autoridades que me buscan, sólo, escribiendo en mi pequeño diario. No me queda mucho tiempo así que seré breve. Nací el 15 de Julio de 1995, y desaparecí el 15 de Julio de 2011 al cumplir 16 años. Esa mañana, no fui secuestrado, no fui asesinado, simplemente desaparecí. Me fui a dormir en mi hogar y desperté en un continente olvidado, en un tiempo que no era el mío. Edificios en ruinas, cuerpos por todos lados, máquinas cazando sobrevivientes y policías aniquilando mujeres y niños. No se cuándo empezó, no se porqué ni se cómo, sólo se que la raza humana ya no es soberana del planeta Tierra. No quedan animales, no quedan plantas, tampoco se como sigo vivo, debieron haber encontrado un productor sustituto para el oxígeno. No queda nadie, e estado 16 años vagando por estas tierras, tratando de sobrevivir, buscando respuestas sin tener éxito. Desperté en el año 2095, y hoy, en el año 2111, cumplo 32. Con lágrimas en los ojos, me dispongo a soplar la última vela, a pedir mi último deseo. Con mi última tarea cumplida me voy a dormir, esperando despertar en un lugar mejor.

Santiago Giargia 

viernes, 10 de junio de 2011

Abandono.

TIMBRE!! PIIIIII PIIIIIIII.
Era la campana de simulacro de las 3am. Si, así es, las guerras, la contaminación, la falta de esperanza nos jodieron tanto que ahora en el 2113 tenemos simulacros a las 3 de la madrugada. Muy esperanzador ¿no? 
Tenemos muchas alertas en un día y muchos escondites. Ahora, tenemos que ir al subsuelo del sótano. Si mis abuelos vieran como vivimos ahora ellos mismos se encargarían de destruir ese estúpido sonido que lo único que hace es darnos miedo.
Hace dos noches atrás encontré una caja de mi abuela llena de cosas de cuando ella tenía mi edad, su época de "revolución". Tiene muchas cartas, cuadernillos, fotos, lapiceras<< tengo pena de aceptar que no sabía para que servía este último elemento hasta que le pregunte a mi pai>>
Las fotos, no son como las fotos de ahora que muestran los destrozos de las bombas, no, las fotos de mi abue muestran una cosa rara que hoy en día pocas personas tienen el placer de sentir: Felicidad.
A parte esta vestida súper rara tiene una remera sin mangas y una pollera ¡Si hoy te vestís así terminas con quemaduras de tercer grado! Es que el calentamiento global no hace más que afectarnos.
Aproveche el tiempo del simulacro para leer uno de esos cuadernillos. Elegí uno de tapa lila con unas rayas oblicuas en tonalidades de verde, rosa, amarillo y naranja.
En la primera pagina hay una frase “No todo es permanente en este retorcido mundo…ni siquiera nuestros problemas” ¡Ojala pudiera yo decir y más importante aun pensar asi! Hoy esas palabras significarían una ida -sin vuelta- a la base militar.
Hay muchas frases alentadoras, esperanzadoras si tan solo pudiera creerlas… Una foto me llamo la atención  era ella con muchos chicos de su edad tenían como 16, 17 o 18 todos con un mismo buzo que decía egresados 2013; 100 años antes que loco ¿no? El edificio era lindo, tenía un árbol enorme y ¡No tenia techo! Me lleve una sorpresa al saber que ese colegio era el Nacional de San Isidro, que hoy en día, no es más que un laboratorio industrial.
En el pie de la foto dice “Acá me formaron, acá me forme, acá procese y pensé, acá queda parte de mi, acá se fomento mi ideología. Sé que no son pocos los que quieren un mundo mejor, sé que es mucha la esperanza y mucha la fuerza y si algún día pierdo alguna de las dos no voy a hacer más que pensar en mi secundaria pues de esta manera jamás me rendiré.”
Hay abuela no se en que estabas pensando, no sé si perdiste la fuerza o simplemente te rendiste o tal vez viste como todo el nacional se fue transformando en la basura nuclear que hoy es, probablemente eso te termino destruyendo.
Que pena que no luchaste, que pena que todos tus compañeros se olvidaron de las promesas de ‘mantenerse unidos’ y que egoísta que no hayas pensado en un futuro para mi.


Abril Echague.

jueves, 9 de junio de 2011

¿Qué estaba pasando?

El despertador estaba puesto 5:00pm. Desperté antes.
Es raro describir que era lo que sentía, en donde estaba realmente.
Me encontraba en la terraza, sintiendo la suave brisa recorrer la piel de mi cara y, apenas, aplastar mi camisa. No se bien como pero lo decidí. Me paré en el borde y comencé a balancearme sobre mis pies. Creo que tenía un poco de temor, pero la brisa me atraía, el vacío me tentaba.
Me dí por vencido y suavemente me deje caer. Mi camisa se infló, quede mirando la cuidad cabeza abajo, por un segundo quede suspendido en el aire, pero rápidamente volví a la adrenalina de la caída. Mi camisa se aplastó, abrí los ojos, vi la calle, los pies de la gente. Me paré y note que no tenía nada, ni un rasguño.Desorientado y, debo admitir, un poco mareado, empecé a caminar de manera desconcertarte hacia...no se donde.
De repente fue como si mi conciencia, mi pensamiento, de alguna manera, mi cerebro, aparecieran.   ¿Que estaba pasando?    Debía estar devuelta en mi cama, en mi habitación. Pero seguía ahí.¿ No quería, no podía o no sabía despertar?
O peor, realmente caí, he muerto, pero sueño que camino por las calles de mi ciudad.
O tal vez, solo seguía soñando y todo esto era parte del sueño. Abatido por estos pensamientos, creaba alternativas y soluciones, hasta que me convencí de que tendría que adaptarme a esta realidad de la cual no podía despertar. Mientras caminaba, me sentía raro, notaba que la gente pasaba a mi lado con gran indiferencia, me sentía vacío, liviano, incompleto, deprimido. No creía en otra cosa, ya estaba muerto. En la esquina doblé, caminé un par de cuadras, y llegue a mi departamento. Cansado, angustiado, y rendido, me acosté y cerré los ojos.
El despertador sonó 5:00pm.



                                                                                      Delfina Alonso 3°2da

¡Encontre una máquina en el garaje!

                                                                                     20 de Noviembre de 2400
Querida nieta:
                        Se que me dijiste que no entre al garaje; pero la curiosidad me venció. Vi una máquina, un máquina con una cabina, y varios botones de colores. Como tu abuela es medio mala para manejar estas cosas tecnologicas, aprete un botón equivocado. He viajado al 11 de noviembre de 2400. Cuando me transporté aparecí en una capsula con una puerta, un perchero con muchos trajes de varios colores y diseños, una pantalla y un vídeo. Me vi obligada a usar uno de esos trajes que traian un casco, como si fuera de astronauta. Según el video, el gobierno lo impone debido a los olores fuertes que emana la basura. Pero la verdad en ese momento no le dí mucha importancia. Estaba ansiosa, sabía que detras de la puerta algo me esperaría. Se abrió y no sábes todo lo que he visto. Era un pasillo largo que estaba ubicado bastante más alto que el suelo, con una cinta mecánica. Me subí y detrás mio había una viejita que parecía muy simpática, se llamaba Clotilde y le pedí que me contara todo acerca de la cuidad en este tiempo. El pasillo iba al exterior.Y pude observar que el suelo estaba completamente cubierto de basura, y ella me dijo, con un tono despreocupado, que eso paso con el correr del tiempo y el desinteres por el medio ambiente y que por eso los vehículos sufrieron ciertos cambios. Hay autos voladores, motos a propulcion y skates con pequeñas turbinas. El cielo, parecía estar como apagado y el sol escondido entre nubes grises, apenas brillaba.Las carreteras, OOH LAS CARRETERAS! no sabes la maravilla que hicieron, las elevaron con grandes columnas de hierro y hermosas luces.
    Alrededor de las cintas mecánicas que nos transportaban, y de las carreteras, estaban los edificios. Sus formas eran magnificas, gigantes, atractivas, coloridas, muy luminosas y cada uno tenía pantallas enormes con propagandas y avisos. Pude ver que mayormente estaban construidos por vidrios, y Clotilde me explicó que los vidrios eran de material especial debido a la lluvia.... la lluvia...amarga..em no, no. Lluvia ácida, ESO!. La tecnología esta super avanzada. Te acordas, que no podía ni manejar un celular, creo que aquí no se podría tomar ni un vaso de agua sin usar una computadora.
  Entre estos días la pase muy bien aquí, Clotilde me ofreció una habitación para quedarme,y todo esta mas simplificado. Tomé la desición de quedarme. Realmente me gusta este tiempo.
                  Te voy a extrañar un montón, voy a mandarte mails a diario.

                                                                                       Cuidate mucho, saludos para todos,
te quiere: la abu.




Delfina Alonso 3°2da

miércoles, 8 de junio de 2011

¿Así que viajaste al futuro?

-No me van a creer, obvio, nunca me creen estas cosas. ¿Que me paso? Viaje al futuro, je, claro que si. Pero no era un futuro cualquiera, era un futuro muy.. Muy.. Muy robotico. Eso, robotico. Los robots estaban por todos lados, había uno cada cuatro personas, imaginate que eramos como 1 millón a donde yo viaje. Hacian todo, pero todo lo que le ordenases. Incluso a uno le ordene que me llevara a pasear volando y lo hizo. Abrió un par de alas para planear desde su espalda (al estilo Buz Ligth Year) y empezamos a elevarnos con un jet-pack. Me compre una patineta voladora.. Pero la deje allá porque no podía traer nada. Igualmente no era una época tan linda eh, estaba todo demasiado caro y había demasiados y molestos robots. La gente tampoco era agradable, todos te empujaban e insultaban, maso menos como ahora, pero era todo mas rapido y agilizado. En fin: Los edificios median como 300 pisos o mas, ya salia la playstation 24 al mercado.. Todo actualizado, todo tecnologico, pero.. ¿Y la comida? Noooo.... Ya no mas milanesas, ni fideos, ni nada. Toda comida minuscula, na, yo no vuelvo mas ahi.
- Pero si nunca fuiste Juan, lo inventaste todo.
- Jaja, cree lo que quieras, pero la maquina de viajar la tengo yo.

Pedro Diaz

Alguien nos sueña.

Para Juan era un día común y corriente, pero estaba muy equivocado. Empezó el día como cualquier otro: se levantó a las 6 am para ir a trabajar, desayunó y salió para el trabajo. Al llegar tenía un montón de cosas para hacer y todos le hacían preguntas de diferentes tipos. Por dentro el decía: ''Por dios, por qué a mi?''.
Al terminar el trabajo, fue un poco más volando hacia su casa porque se moría de sueño. Cuando llegó dejó sus cosas y se fue a dormir. Al despertar, ya era de día, el se levantó de un salto pensando que se le había hecho tarde. Fue al baño para lavarse la cara, pero cuando se miró en el espejo, algo raro había pasado, su rostro estaba todo arrugado. Le agarró un ataque y empezó a gritar: ''Soy un viejo, soy un viejo!!''. No entendía absolutamente nada, pero reaccionó y salió de su casa rumbo al trabajo. Al salir estaba todo cambiado, los autos flotaban, los semáforos estaban en el aire, la gente se relacionaba con robots. Juan estaba un poco confundido, entonces fue cuando se le ocurrió una idea: '' Ya se!'' se dijo a si mismo. ''Voy a ir a ver a mi mamá y le preguntaré que pasa''. Al llegar a la casa de su madre, tocó el timbre y salió su hermana, el la quedó mirando asombrado y le dijo:
''Qué te pasó?''.
''Nada, por qué?'' contestó la hermana.
''Estás vieja!!'' dijo Juan.
''Y si! Estamos en el 2055! Por si no lo notaste, hermanito...''
''Cómo que en el 2055?''
''Si tonto! Estás bien?'' dijo la hermana al ver su cara de preocupado.
''Si, estoy bien. Está mamá?'' continuo Juan.
''Vos me estas hablando en serio?'' le preguntó ella.
''Si.''
''Juan, mamá murió hace 5 años...''
Cuando ella le dijo eso, Juan se desmayó; al despertar estaba de nuevo en su casa, tirado en la cama, confundido y llorando, pero se levantó rápido al escuchar que alguien tocó el timbre. Al abrir quedó sorprendido al ver que era su mamá, que había llegado con comida para la cena. Juan la abrazó fuerte y se puso feliz al ver que todo lo que había pasado antes fue un sueño.

Daniela Santa Cruz.

“Dèja vú”

El clima de ansiedad inundaba el micro que nos llevaba desde la universidad hacia la próxima parada. Nos acercábamos a los restos de lo que parecía haber sido una escuela de la vieja civilización.
Al bajar, una sensación de inquietud me recorrió el cuerpo. Mis ojos examinaron el lugar de punta a punta mientras el profesor repartía el cuestionario correspondiente al proyecto. Recuerdo perfectamente la primera pregunta: ¿Cuál fue la primera impresión al empezar el recorrido? Mi respuesta fue concreta “Dèja vú”. Con el primer pie puesto en el antiguo establecimiento difusos recuerdos comenzaron a ensuciar mi mente, parecían sueños muy remotos pero no quise dejar que me desconcentraran de la investigación.
Caminé derecho por el desolado patio principal, donde la humedad había oxidado las placas en aquel corroído mástil sin bandera. A los lados las ruinas terminaban de llenar el lugar, sin embargo un aula, o lo que quedaba de ella, me llamó extrañamente la atención. Me acerqué avanzando lentamente, con cuidado en cada paso que daba sobre el cascado suelo. Entre las otras, ésta habitación se mostraba en mejor estado, no por eso menos vieja, pero emanaba algo misterioso que me llamaba a entrar así que di un empujón a la puerta con la intención de abrirla pero las frágiles bisagras no resistieron y se tumbó. Permanecí afuera un momento, recobrando el aliento que lo brusco del momento me había quitado y enseguida entré. 
Más que aire, allí dentro era polvo lo que me llenaba los pulmones. Cercanas al techo las pequeñas ventanas en vitró dejaban pasar escasamente la luz que interrumpida por una fina capa de tierra se enfocaba en su totalidad sobre una mesa de madera. Al verla, sucedió de nuevo. Esa sensación de lo ya vivido me ocupaba el cuerpo, pero ¿Por qué?. Definitivamente estaba aquí por primera vez, observando esa mesa que antes jamás habia visto pero la sóla idea de contradecir la noción tiempo espacio me carcomía la cabeza.
Perpleja quedé, tan solo observando la mesa, mientras mi mente recorría cada memoria que pudiese ayudarme a entender. 
Comencé a caminar, hasta que sentí un ruido extraño, al mirar hacia abajo, me encontré con un espejo, lo levanté y me detuve viendo mi reflejo en él. Ahí fue cuando todo entendí, de repente el espejo me mostró en solo un segundo, millones de momentos que mi memoria había ocultado en lo más profundo, ese espejo me mostró mi pasado, mi vida pasada, en ese lugar, en ese colegio, tan solo que en otro momento. 
Todo se torno tan confuso.... hasta que me dije, ¿como puede ser que me haya pasado esto?, ¿como puede ser que tuviese una vida pasada?, de repente mi mente se convirtió en un mar de preguntas sin respuestas. A los pocos segundos, oí una voz que me alertaba que el tiempo había concluido y debía irme, mire por ultima vez el espejo, pero solamente pude ver el reflejo de alguien confundido. Lo coloqué sobre la mesa, y lentamente, observando minuciosamente todo, me fui alejando, cada vez mas, hasta solo tener esa imagen del lugar, alejándose poco a poco, quedando como solo un punto en el camino y como una gran incógnita en mi ser.




Juana Heck Lebreo, Julia de la Fuente, Camila Merlo y Alma Mendiburu

tardes de secundaria.

¿Entonces? Contame papi; 
Bueno me levantaba temprano para poder ser el primero de la fila ya que, nos ordenaban de menor a mayor, el colegio ‘la cárcel’. Siempre el primero que daba oral, porque claro Azcuénaga era el  primero de la lista, recuerdo la vos tartamuda de la profesora ¡a a azcuenaga Pase a da dar oral!.
Ahí morían los valientes, me acuerdo de los recreos que intentábamos estudiar en los últimos cinco minutos que quedaban: mil intentos. Que te digan que falto el profesor era: volver a vivir. ¿Misión imposible? sacarse un 10, excepto para los más inteligentes. Siempre se fantaseaba con detener el tiempo y copiarte de ellos, todos usábamos ‘ayudas memoria’ (risas), que se caiga era un: golpe total y misión secreta era decir ‘me pasas la...’, 
¿entrega de boletines? Encuentro con la muerte, esos si eran días de colegio... como olvidarlos.
Todo cambió los chicos vienen cada vez más inteligentes y cuando nacen se les implanta una especie de radio que hace ‘bip bip’ (conocimientos). Las personas son prácticamente encartas, sé que pronto todo volverá a ser como antes,  solo hay que esperar un par de siglos. Esperé tanto para un mundo inteligente que ya no sé si quiero esto
A  medida que lo científico evoluciona , lo físico cada día tiene menos valor hasta anular por completo el sistema educativo ¿Qué siguirá después? ¿Una serie de clones todos sacados de la misma fábrica, con los mismos pensamientos e inteligentes por igual? tardes de secundaria... una locura. Ojalá puedas vivir lo que yo, hijo.. (bip bip)

Frida faust pinsolle


martes, 7 de junio de 2011

No solo el ser humano falla

No solo el ser humano falla.
Era un día como cualquier otro, estaba esperando que vinieran a buscarme, no había nadie en la calle y me estaba poniendo impaciente. Mi madre luego de media hora llego acompañada por dos hombre en una camioneta blanca, estaba llorando.
 Subí al vehiculo y casi instantáneamente me quede dormida a pesar de la extraña compañía. Al otro día me desperté como de costumbre, mi mama estaba haciendo el desayuno, pensé que todo había sido un mal sueño, aunque el día anterior mientras esperaba a mi madre había visto varias de esas camionetas blancas y estoy segura de que no había sido un sueño.
 Como si fuese un día común me fui al colegio, el nacional de san isidro. Entre a mi aula, algo andaba mal, las cosas eran diferentes. Mis compañeros eran otras personas, creí haberme equivocado pero al tomar lista me nombraron.
 En ese momento entro una señora de pinta extravagante diciendo ser profesora de una materia de cual nunca había escuchado, escribió la fecha en el pizarrón con su dedo, leí 3 de octubre del 2727, mi cara se empalideció y solo pude salir corriendo. Asustadísima corrí por el patio pero me desoriente, no era el mismo. La cantina flotaba y un robot con mirada escalofriante limpiaba el patio, no había escaleras, solo ascensores parecían haberse vuelto locos, subían y bajaban tan rápidamente que solo se sentía el viento y si prestabas mucha atención podías verlos pasar.
 Unos segundos mas tarde ya un poco mas tranquila, comencé a preguntarme que estaba ocurriendo, me pellizque el brazo, pero era imposible estaba muy duro, ¿estaría durmiendo aún?
Ese día mis preceptores llamaron a mi madre para que me recogiera del colegio; cuando la vi, me di cuenta que no solo me ocurría a mi, ella estaba peor que yo, tampoco lograba entender nada. Poco a poco nos fuimos acostumbrando, en realidad nos fuimos enloqueciendo, ya no había marcha atrás. Nos internaron en un manicomio allí era todo mas tranquilo, pero el 31 de diciembre de 2729 decidimos tomarnos de la mano y lanzarnos al vacío
Ahora pensándolo mejor, no era tan buena idea, no estábamos locas, solo nos había afectado el hecho de que en un día hallan pasado 500 años, estábamos bien ubicadas en tiempo y espacio. Pero así es la tecnología, y bueno acá en el centro de operaciones estamos bien, faltan solo dos repuestos para poder volver a funcionar perfectamente como antes.
Judith José y  Solci Rodriguez

Ellos no me ven

¿ seré un fantasma? actividad del cuadernillo
Ellos no me ven
¡Gooooooooool!; si “¡tracagool!” toda la tribuna gritaba feliz ese gol de tigre y allí estaba yo, una simple hincha del matador, muy joven pero con tan solo 16 años se podía decir que donde juegue tigre estaba yo alentando al equipo que le daba alegría a mi vida, puede parecer exagerado decir eso, pero de muy chiquita vengo a la cancha y lo que siento por este club es inexplicable.
Al finalizar el partido la hinchada visitante se retiro primero como de costumbre y luego de haber pasado los 30 minutos reglamentarios, las puertas se abrieron aunque yo no me enteré. Estaba distraída, muy distraída. Fue raro por que la cancha se vacío muy rápidamente pero mas raro aun fue que los policías cerraron las puertas del estadio ignorando mi presencia en el. Golpee la puerta pero parecía que ellos ya se habían retirado, tuve que trepar una pared para luego poder saltar hacia la calle. Caí muy mal, por suerte tengo huesos muy fuertes, o en realidad es como si no los tuviera, porque otra persona creo que se había quebrado una pierna con esa caída. Aunque ustedes no lo crean y para mi suerte no me dolió nada al caer, definitivamente era como si no tuviera huesos. Comencé a caminar entre la gente, ellos ignoraban mi presencia pero era tan normal eso en la gente, que no le di importancia. Llegué a la parada y estaba el colectivo, estaba por arrancar, empecé a correr, logre subir pero el chofer parecía desconocer mi presencia allí. Eso tampoco me importo porque pensé que era mejor así, por lo menos no pagaba el boleto. Me baje en la parada que me correspondía para ir a casa. Comencé a caminar muy apresurada ya porque era de noche y al llegar a casa mi mama me iba a retar por la tardanza y sabía que cuando le explicase lo sucedido con los policías en la cancha no me creería. Abrí la puerta y escuche un llanto desconsolado, subí corriendo las escaleras, provenía de mi habitación, entre en ella, y mi madre estaba abrazando mi bandera de tigre y una fotografía en la cual estábamos ella y yo. ¿Qué ocurre? Le pregunte pero No me respondió. Me senté en la cama junto a ella, pero su llanto me erizaba la piel ya no podía aguantar verla así me rompía el corazón. Me levante y me dirigí hacia el baño, encendí la luz y me pare frente al espejo. No veía nada, ¿como podía ocurrir esto? Corrí hacia otro espejo y tampoco me reflejaba. Empecé a llorar, a gritar, pero era inútil nadie me escuchaba, nadie me veía. Esto explicaba lo sucedido en la cancha.
Lo maravilloso era que podía atravesar las paredes, era lo que me había motivado a secarme las lágrimas y a dirigirme nuevamente hacia la pieza. La mire nuevamente, estaba sufriendo, no aguante mas y comencé a llorar nuevamente pero por el dolor que me producía verla a ella en esa situación. Me acerque un poco mas, permanecí mirándola era como que ella pudo sentir mi presencia pero es obvio que fue solo una ilusión mía; tenia tantas ganas de poder decirle todo lo que sentía, todo lo que la amaba y a pesar de todas las discusiones ella era lo mas importante para mi, pero ya era tarde. Como ultima expresión de amor hacia ella le regale un beso en la mejilla, se que su piel no lo sintió pero puedo asegurar que su corazón si.
En ese momento decidí marcharme de ese lugar, viéndola así solo me lastimaba, y confieso algo, siempre le tuve mucho miedo a la muerte pero creo que en realidad a lo que le tenia mas miedo era a vivir mi vida y pensar que un día ella y yo nos íbamos a separar.
  Tigre Corazón (Solci Macarena Rodriguez)

lunes, 6 de junio de 2011

La invasion de los toriningen

Esta es la historia de un niño de once años, que venia a esta escuela en el año 4000.
En esa época, se había perfeccionado la mutación genética de los humanos.Este chico se llamaba Esteban, tenia tres brazos, cuatro piernas y un ojo.Tenia un amigo que era mitad humano, mitad zorro.
Arriba del colegio había una escuela de "payasos" que eran mitad humanos y mitad pájaros, esta mutación era conocida como toriningen.
Cierto día los toriningen bajaron al colegio armados con lanzallamas y rifles de asalto que disparaban rayos láser desintegradores y empezaron a matar a todos, el primero en morir fue el amigo de Esteban.
En medio de  la masacre, Esteban, quiso vengar a su amigo, se armo de valor, mato a un toriningen con sus propias manos y le robo el rifle.
Esteban empezó a matar a cada uno de ellos aprovechando las distintas coberturas que las aulas le ofrecían, hasta llegar a su líder. Ninguno de los dos tenia munición, por lo tanto tuvieron que usar artes marciales.
Luego de una larga batalla, Esteban salio victorioso y salvo al colegio de su destrucción total.

Emanuel Humeniuk
Ariel Sanchez

jueves, 2 de junio de 2011

Miércoles 24 de abril, 2.534
Mi bisabuelo, Martín García, inventó una ciudad cibernética.  El objetivo era que la gente no se tenga que ocupar de nada mas que el estudio y el trabajo. Les cuento; cada ciudad es una sola máquina, un bloque entero, del color del cobre, y a veces plateado. Cada habitación de las casas y departamentos tienen parlantes, que nos enteran de las noticias importantes, y cada día a las 6:00 am, nos llaman para que nos despertemos, y a las 7:00 am suena nuevamente para que vayamos a la escuela o al trabajo. 12:00 am para almorzar, 9:00 pm para cenar, 10:00 pm para que se vayan a dormir los menores, y los mayores de dieciocho, a las 12:00 pm.
Para transportarnos a donde necesitamos, hay una cinta eléctrica. Y la comida, es echa por microondas hexagonales.
Escribo todo esto porque mi sueño es que esto quede en el tiempo y la gente que esté muchos años adelante lo lea y sepa como es la vida ahora. Pero debo esconderlo de las máquinas; no se porqué  no nos dejan escribir sobre nuestro modo de vida.
Ahora estoy llendo al colegio Nacional de San Isidro; un edificio azul metálico, grande, con rejas verdes. A las 7:40 am se cierran. Apenas son las 7:20.
Ya estoy en la banca. A cada alumno se le asigna una banca, que esta bajo el piso. Cuando entras al aula, tenes que decirle tu nombre y apellido a un micrófono; éste te toma como presente, y hace que tu banca se levante, hasta la hora de salida
Para las clases, solo hay que escuchar; toda la información que necesitamos después para estudiar, llega a una computadora incrustada a nuestros escritorios de nuestras casas.
Mi bisabuela me solía contar que de chica copiaban en hojas blancas la tarea y la información, con lapiceras.
¡Al fin el recreo! Es tan aburrido escuchar a los profesores... Del banco, sale comida a media mañana y al mediodía.
Me pregunto que habrá en aquella habitación que jamás abren; ni si quiera tenemos permitido acercarnos. Pero, esta noche voy a quedarme cuando la reja cierre, y voy a acercarme; se que allá no hay seguridad.

Ya es de noche. Tengo hasta las 11:55 para llegar a mi casa, así no me registra (así es; registran que estés en tu casa, que hayas salido, etc., y si no cumplís, te anotan; a la tercera vez que lo hacen te encarcelan). Voy a intentar subir hasta allá.
Llegué. Pasó media hora. Veo el aula; esta con persianas, no puedo ver que hay adentro. Hay una reja, y atrás una puerta. Tienen algo raro... Un agujero cada una. Debe ser lo que se llama "cerradura".
Con un clip, logré abrir la reja y la puerta; mi bisabuela me enseño. Pensé que no me iba a servir.
Cuando entro, es tan raro... Es de color blanco opaco... El piso, piedras cuadradas bordo incrustadas. Lo más raro; unas cosas de plástico, compuestas por cuatro barras hacia el piso, unidas por una base cuadrada, y por uno de los lados, un respaldo hacia arriba. ¿Así eran las aulas antes? Tan hermosas...
Estuve un rato largo, pero ya es hora de irme. Faltan cuarenta minutos para que revisen que me acosté. Y no quiero que me anoten.

Irina Ng

miércoles, 1 de junio de 2011

Las ruinas de San Isidro

- Buenas noches - dije mientras me sacaba mi anillo de comunicación (de ese modo nadie podría rastrearme)
- Que descanses, Wendy - respondió la habitación
Después de guardar el anillo en el cajón de mi mesita de noche, tomé mi aerotabla y salté por la ventana.
Dos calles después, cerca de la tienda donde venden los robots programados para cocinar y limpiar, estaban ya mis amigas esperándome.
- ¡Qué raro tan temprano! - dijo Cloe al verme llegar, con un tono irónico.
- Que graciosa, pero yo no llego tarde, creo expectativa.
- Bueno, ¿listas?-  preguntó Meg subiéndose a su aerotabla.
Asentimos, y entonces las tres empezamos a tomar altura. Era la primera vez que nos escapábamos de nuestras casas de noche para alguna aventura, y eso lo hacia aún más emocionante. Nos dirigíamos a una ciudad, mejor dicho a las ruinas de una ciudad, donde vivían antes los oxidados (como los llamábamos nosotras), quienes a finales del año 2100 con toda su contaminación, su tala indiscriminada, sus guerras y la explotación de recursos causaron una terrible consecuencia que casi destruye al mundo. Afortunadamente, algunas personas pudieron escapar y repoblar la sociedad. Así es como al día de hoy, en el año 2300, todos vivimos en paz, con recursos reutilizables, reciclando la mayoría de las cosas y admirando algunas de las construcciones que quedaron hace 200 años.
Al cabo de una hora, habíamos llegado. Lo único que nos alumbraba era la luz de la luna. Bajamos hasta la altura de las copas de los árboles y empezamos a recorrer lo que había bajo nuestros pies. Montones de edificios altos abandonados y rotos, muchos de esos autos antiguos con ruedas amontonados. Me pude imaginar a los oxidados en esos autos, décadas atrás, buscando una escapatoria.
- ¡Miren eso!
Cloe, que estaba delante de Meg y yo, detuvo su aerotabla y señaló a una especie de casona enorme, que estaba en muy buen estado comparada con las demás construcciones. Aun así, la pintura amarillenta que la cubría estaba descarada y montones de escombros la rodeaban. Se veía escalofriante.
- ¡Vamos! - siguió Cloe
- ¿Qué? Estas loca, no pienso entrar ahí - dije muerta de miedo
Ahora que me había puesto a pensar sobre los oxidados y sus equivocaciones, imaginaba que todo lo que vendría de ellos seria terrible.
- Podría ser divertido - añadió Meg
- No lo creo. Imaginate si hay un oxidado zombi esperándonos con uno de sus tan "buenos inventos" como una bomba nuclear o un arma de fuego.
- Estas exagerando, Wendy. No ahí nadie allí hace tiempo. No te olvides que vinimos para averiguar como vivían los que estuvieron antes que nosotros.
Tenía razón, para eso habíamos venido. Aunque hayan cometido errores, era inevitable sentir curiosidad por saber como eran sus vidas antes. Además, lo que yo planteaba de los zombis era totalmente ridículo y cobarde. Finalmente accedí con una sonrisa. Después de todo, eran dos contra una, y prefería ir con ellas que quedarme ahí, sola.
Bajamos de las aerotablas y caminamos hacia la entrada. La reja de la puerta estaba tan oxidada que con un solo empujoncito se abrió. Nos encontramos en un patio extenso y sin techo, con escaleras y diferentes puertas, pero casi todas comunicaban a salones iguales. La mayoría eran grandes y espaciosos, con ventanales llenos de telarañas. Había mucho polvo blanco en el piso, y en algunos, encontramos escombros de sillas y bancos. Un salón era diferente al resto: había una linda y bien conservada chimenea junto a una gran escalera de madera que crujía mucho. Lo recorrimos todo, pero aun no teníamos indicio de qué seria ese lugar. Hasta que, ví algo que brillaba asomándose entre unas piedras. Me ensucie un poco las manos y lo saqué. Parecía una placa; "Colegio Nacional San Isidro".
Era un colegio. Había oído hablar de ellos alguna vez. Era donde los jóvenes iban a estudiar y aprender, había profesores e iban chicos de diferentes edades. Muy diferente a la forma de integrar conocimientos que tenemos ahora; cada joven aprende en su casa, solo se conecta el casco inteligente, que llena el cerebro con la información necesaria.
Llamé a Meg y Cloe, que estaban admirando unos cuadros polvorientos. Ellas se asombraron también y propusieron volver a la habitación con la chimenea para buscar más información. Lo conseguimos inspeccionando dentro del cajón de un escritorio caído. Había hojas escritas con nombres, materias, y números.
- ¿Escribían a mano?
Muy pocas veces había visto algo escrito a mano, esa forma de escritura esta casi extinta. Ahora, todos dicen que tecnológicamente es mucho más eficaz y simple: si cometes algún error de ortografía, la computadora te lo corrige automáticamente, sin que te des cuenta.
- Parece que sí. Nada de esto tiene fecha, pero es bastante viejo.
En el fondo del cajón, abajo del polvo, había una bolsa con un disco redondo y plateado.
- ¿Que es esto? - dije tomándolo
- ¡Ah, un CD! - respondió Meg, con los ojos como platos
- ¿Un qué?
- Un CD. Los oxidados los usaban para guardar o trasladar datos, fotos, videos o cualquier cosa usando una computadora. Era última tecnología en sus tiempos.
-¿Esta cosa ultima tecnología? ¿Y como se usa?
- No lo sé, con una de sus computadoras. Pero es imposible encontrar una, eso tendrá unos 250 años.
-¿Y en un museo? - ideó Cloe - Una vez fui a uno del siglo XXI. Tenían radios, televisiones, teléfonos y otras cosas prehistóricas, debe haber computadoras viejas.
- No es mala idea.

"Museo de ciencias tecnológicas del siglo XXI".
Fuimos dos días después de haber encontrado el CD. Desde entonces, no habíamos visto una construcción tan grande como aquel colegio, ni siquiera este museo, que tenía todo lo que se podría imaginar en cuanto artefactos tecnológicos entre los años 2000 y 2100. 
-¿Puedo ayudarlas en algo señoritas? - pregunto una de las guías del museo
-Sí, estamos buscando algo donde podamos ver esto – dijo Cloe mostrando el disco
-¿Es un CD? ¡Qué interesante! Afortunadamente tenemos lo que buscan, y funciona perfectamente. Pero dudo que puedan verlo, esta muy dañado.
-No perdemos nada con intentarlo.
La simpática mujer nos acompaño y una vez encendida la computadora, apretó un botón y salió un compartimiento que indicaba colocar el CD. Esperamos unos minutos, todas calladas, viendo la pantalla, nada pasaba. Seguramente el CD había estado tantos años ahí, sin que nadie lo tocara, que simplemente dejó de funcionar. Perdíamos la esperanza cuando vimos que un cartel apareció. Apretamos el botón "ver video" y una nueva ventana se abrió. Empezó a oírse un sonido y a verse una imagen. Era el patio del Colegio, pero totalmente diferente a lo que habíamos visto dos noches atrás, estaba lleno de luz, de vida y de chicos. En un momento del video, una señora tomó el micrófono y empezó a hablar; "¡Hay que festejar estos 201 años de independencia argentina!" dijo.
-¿201 años? - susurré mientras sacaba cuentas - Era el año 2011
Aunque la mayoría de la información había desaparecido, se sabía que el 25 de mayo de 1810 era una fecha memorable y se seguía festejando. Es más, hace unos meses se conmemoraron los 490 años aunque la mayoría de las personas no saben la importancia que tiene, estos chicos si lo sabían.
Cuando terminó de hablar la señora, unos alumnos se pusieron a bailar mientras unas chicas tocaban la guitarra y cantaban. Al cabo de unos minutos la imagen se puso negra y el compartimiento salio hacia afuera indicando que saquemos el CD.
-Se veían tan felices- habló finalmente Meg
-¿Esas personas habrán llegado al año 2100?
-Tal vez sí. Si en el 2011 eran adolescentes, en el año 2100 habrían tenido poco más de 100 años de edad- expliqué
-Quizás ellos no lo hicieron, pero sus hijos y sus nietos sí.
Entonces nos dimos cuenta que la gran parte de los hijos y nietos de esos chicos habían muerto, por la contaminación provocada por sus propios padres.
-Si tan sólo hubieran sabido lo que venía si no cambiaban de actitud.
-Ojalá alguien se los hubiese anticipado…


Daniela Tocci, Daniela Santa Cruz, Guadalupe Moreno y Victoria Mattia