miércoles, 8 de junio de 2011

“Dèja vú”

El clima de ansiedad inundaba el micro que nos llevaba desde la universidad hacia la próxima parada. Nos acercábamos a los restos de lo que parecía haber sido una escuela de la vieja civilización.
Al bajar, una sensación de inquietud me recorrió el cuerpo. Mis ojos examinaron el lugar de punta a punta mientras el profesor repartía el cuestionario correspondiente al proyecto. Recuerdo perfectamente la primera pregunta: ¿Cuál fue la primera impresión al empezar el recorrido? Mi respuesta fue concreta “Dèja vú”. Con el primer pie puesto en el antiguo establecimiento difusos recuerdos comenzaron a ensuciar mi mente, parecían sueños muy remotos pero no quise dejar que me desconcentraran de la investigación.
Caminé derecho por el desolado patio principal, donde la humedad había oxidado las placas en aquel corroído mástil sin bandera. A los lados las ruinas terminaban de llenar el lugar, sin embargo un aula, o lo que quedaba de ella, me llamó extrañamente la atención. Me acerqué avanzando lentamente, con cuidado en cada paso que daba sobre el cascado suelo. Entre las otras, ésta habitación se mostraba en mejor estado, no por eso menos vieja, pero emanaba algo misterioso que me llamaba a entrar así que di un empujón a la puerta con la intención de abrirla pero las frágiles bisagras no resistieron y se tumbó. Permanecí afuera un momento, recobrando el aliento que lo brusco del momento me había quitado y enseguida entré. 
Más que aire, allí dentro era polvo lo que me llenaba los pulmones. Cercanas al techo las pequeñas ventanas en vitró dejaban pasar escasamente la luz que interrumpida por una fina capa de tierra se enfocaba en su totalidad sobre una mesa de madera. Al verla, sucedió de nuevo. Esa sensación de lo ya vivido me ocupaba el cuerpo, pero ¿Por qué?. Definitivamente estaba aquí por primera vez, observando esa mesa que antes jamás habia visto pero la sóla idea de contradecir la noción tiempo espacio me carcomía la cabeza.
Perpleja quedé, tan solo observando la mesa, mientras mi mente recorría cada memoria que pudiese ayudarme a entender. 
Comencé a caminar, hasta que sentí un ruido extraño, al mirar hacia abajo, me encontré con un espejo, lo levanté y me detuve viendo mi reflejo en él. Ahí fue cuando todo entendí, de repente el espejo me mostró en solo un segundo, millones de momentos que mi memoria había ocultado en lo más profundo, ese espejo me mostró mi pasado, mi vida pasada, en ese lugar, en ese colegio, tan solo que en otro momento. 
Todo se torno tan confuso.... hasta que me dije, ¿como puede ser que me haya pasado esto?, ¿como puede ser que tuviese una vida pasada?, de repente mi mente se convirtió en un mar de preguntas sin respuestas. A los pocos segundos, oí una voz que me alertaba que el tiempo había concluido y debía irme, mire por ultima vez el espejo, pero solamente pude ver el reflejo de alguien confundido. Lo coloqué sobre la mesa, y lentamente, observando minuciosamente todo, me fui alejando, cada vez mas, hasta solo tener esa imagen del lugar, alejándose poco a poco, quedando como solo un punto en el camino y como una gran incógnita en mi ser.




Juana Heck Lebreo, Julia de la Fuente, Camila Merlo y Alma Mendiburu

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