Ah, por fin. Ésta espera fue interminable. Estaba tan aburrida ahí adentro, sola, en la más absoluta oscuridad...
Cuando abrí los ojos me encontré en mi cumpleaños de seis años. Estoy vestida de princesa, ¡con una coronita de plastico y todo! Mis amigos se la pasan corriendo y gritando por el pelotero y los trucos que hace el mago dejan boquiabiertos a todos ¡es muy divertido! No me había sentido tan feliz hace mucho tiempo. En un instante, antes de soplar las velas, aparecí en la superficie de la luna. Desde aquí la tierra se ve muy pequeñita y uno puede agarrar las estrellas ¡Es hermoso! ¿Y quienes son ellos? Pequeños hombrecillos verdes de ojos saltones vienen a saludar, parecen muy simpáticos. Me enseñaron su idioma y su ciudad, ojalá me hubiese quedado más tiempo pero de repente, estoy en mi mansión, disfrutando una deliciosa cena con mi familía.
Ha sido un día maravilloso. Pero, por desgracia, está terminando. Ésta es la parte que odio. Cuando ella despierta, significa que yo desaparezco, vuelvo a la oscuridad. Porque en el mundo de los sueños, donde vivo, lo más absurdo es posible, pero todo se desvanece al abrir los ojos. Debo resistirlo, es sólo por unos momentos. Hasta que ella vuelva a soñar, y entonces, yo volveré a existir.
Daniela Tocci
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