Abrí mis ojos y me encontraba sentada compartiendo la mesa con un señor alto, de pelo castaño claro, ojos marrones que me hablaba como si ya hubiéramos llevado a cabo una conversación, el punto estaba en que... no conocía a ese extraño señor y no habíamos cruzado en ningún momento palabras, por lo tanto entre a desesperarme ¿Quien era ese sujeto que me hablaba y me miraba con amor?, mientras pensaba, sus palabras irrumpían mis pensamientos:
-Hija… como te decía, ¿Por que últimamente no comes? Los mayordomos cocinan cosas muy deliciosas-
-¡Yo no soy tu hija, tu no eres mi padre!- Le grité.
-Tranquilízate... solo quiero que te alimentes, tampoco para tanto-
Cuando estaba a punto de contestarle nuevamente gritando, una mano rozo mi espalda, al darme vuelta divisé al mayordomo y al oído me dijo: Cálmese, y acompáñeme a la cocina por favor. No sé porque le hice caso, no soy una chica que obedece reglas de gente que ni conoce pero, su voz... su voz me transmitía seguridad. Ya en la cocina me empezó a decir:
-¿Tú eres nueva en esto no?
- ¿En qué?
-En el arte de los sueños... tú eres nueva, definitivamente-
- ¿Arte de los sueños? ¿Que es eso?-
-Tú no eres real, o por lo menos no en su totalidad, tú existes, tienes una mente, un cuerpo… pero él te creo-
- ¿Él? .Pregunté asombrada.
-Sí, el hombre que hace unos instantes le has gritado, agradécele a él por tu existencia, esto que te parece tú mundo no es más que el mundo de él… está soñando y te ha creado, me ha creado, nos ha creado.
-Pero entonces… ¿Por qué me creo así? ¿Por que se presenta como mi padre?
- Seguramente, él en su vida haya querido tener una hija o su esposa perdió un embarazo, tú solo eres una proyección de lo que sueña, todos somos proyecciones. Solo le tienes que seguir la corriente si quieres que todo salga bien, ¿Lo harás no? .Asentí, ¿Que otra cosa podía hacer? .De repente cuando estábamos por pasar de la cocina a donde estaba el señor, un flash nos invadió y todo lo que veía se empezó a desvanecer... se convirtió en un hotel, luego en un club y así sucesivamente hasta convertirse en un salón donde había carteles colgados que decían 'Feliz cumpleaños Pía', miré desesperadamente a todos lados tratando de encontrar al mayordomo, para mi sorpresa ya no llevaba un traje si no un atuendo de payaso y se veía más grande de lo que era antes. Entonces, le pregunté ¿En donde estamos?
- Seguimos en el sueño de aquel hombre, pero ahora… ya no estamos en su casa.
- ¿En donde estamos y qué somos? ¿Por que hay carteles con mi nombre? Que yo sepa hoy no cumplo años.
- Ahora, yo soy un payaso que anima tu fiesta… tú sigues siendo su hija.
- ¿Y porque te veo más grande?
- Porque cumples recién cinco años.
Después de decir eso... empezó el show de animación y yo con mis amiguitos… bueno, entre muchas comillas. Me senté a mirarlo, me reí un montón, jugué mucho, hacía tanto tiempo no me sentía tan bien, me había olvidado de lo que era ser pequeña y los beneficios que tenía serlo. Luego de varias horas me volví a encontrar con el mayordomo, digo payaso. Le hice una pregunta, una pregunta que me atormento desde que empezó todo esto, ¿Que pasaría si el señor dejara de soñar?
- Si él deja de soñar nosotros desapareceríamos... me estremecí
De repente todo se volvió negro y le pregunté que estaba pasando, me contestó:
Lo que tanto temías, ha despertado. Estamos en la oscuridad, somos puntos, y esperamos.
Curiosa y un poco asustada me anime a preguntarle:
¿Que esperamos?
A lo que me respondió:
-A ser soñados nuevamente, y así volver a existir.
Mica García 3º 2ª
No hay comentarios:
Publicar un comentario