Juan Carlos despierta luego de haber tenido una pesadilla horrible. Pero su casa ya no es la misma, todo ha cambiado. Un ser repugnante y baboso le ofrece un desayuno siniestro: Ojos de rata, ojos de sapo, ojos de esto y de aquello, bañado en algo así como jugo de gusanos. En fin, un desayuno principalmente asqueroso. Juan lo miraba asustado, no sabia si moverse, comerse eso o decir algo. Este ser horripilante, lo miraba con curiosidad al no saber que le sucedía, siempre babeando el suelo. Salio del cuarto dándole la bandeja en las manos, y dejando un charco de saliva verde. El chico prefirió no comerlo e intento salir por la ventana, pero al recordar que del segundo piso, una caída le haría bastante daño, recapacito y salio de puntitas por la puerta, esperando que el monstruo no lo viera. Para su desgracia, había otro en su casa, investigando, estudiando el lugar. Juan lo sabia, esas cosas no eran habituales en su casa, ni en ningún lado. Quiso bajar cuidadosamente las escaleras, pero al pisar el tercer escalón, emitió un fuerte chillido. Ambos lo miraron, pero lo ignoraron y siguieron con su actividad. Aliviado intento bajar, pero se resbalo con un poco de baba que había. Rodo por las escaleras, hasta el primer piso, y con el brazo adolorido se levanto pensando que todo era un sueño. Miro su brazo, había una cortada. "Esto ya es serio" pensó. Luego algo lo golpeo en la cara, quedo tumbado en el piso. Al otro día, se despertó sobresaltado, miro su brazo. Estaba sano, y dijo: "Fue un sueño, gracias a.." No pudo terminar la frase cuando escucho que alguien subía por las escaleras "¡Otra vez esas bestias asquerosas! ¡No fue un sueño!" grito con furia. Su madre entro alarmada, sin entender que le pasaba a su hijo mientras le traía el desayuno. Esos cereales, de todas formas y colores, con leche. Sin entender como todo volvió a la normalidad, salio del cuarto, otra vez en puntitas de pies hacia la escalera. Y vio a su padre buscando algo en las estanterías, quien noto su presencia por el rechinido del tercer escalón. "¿Por casualidad no viste mi reloj?" le pregunto. Juan hizo un gesto de no con la cabeza y continuo caminando por las escaleras. Y en cuanto menos se lo imagino, un trapo de piso, mojado, se interpuso entre su pie y el siguiente escalón, y lo hizo caer hasta el piso de abajo. La misma situación claro, excepto por los personajes. "Gente normal" Pensó. Vio su brazo, la misma cortada, la misma sangre. "Todo igual, creo que esto ya lo viví.." Susurro, mientras su hermano menor, que venia de su cuarto, le lanzo un almohadón en la cara, el cual lo tumbo al suelo, otra vez, por no estar correctamente parado. Se despertó sobresaltado, nuevamente. Pero esta vez era un hospital el lugar en donde estaba. Su madre a su lado preguntando que le había pasado. Juan se toco la cabeza y tenia un chichón en la parte de atrás, seguramente producido por la segunda caída. "¡Ey esperen! Yo ya estuve en este hospital, o eso creo.." Dijo. "Imposible, es la primera vez que estamos aquí." Respondió su madre. "Pero yo soñé esta situación.." Termino de contar Juan.
¿Seria posible que en sus sueños predijese su propio futuro? ¿O mediante sus sueños podía construir el futuro del día siguiente?
De aquí en adelante, Juan temía, ante esa incomoda sensación de Déjà vu, que posiblemente fue un sueño pasado, o un futuro que el mismo construyo.
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Pedro Díaz
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