viernes, 13 de mayo de 2011

Cambios

Un enorme perro negro, carnoso y sucio se acerca. A penas si lo puedo divisar por una tenue luz. Lo que más se ve son sus ojos rojos brillantes como brasas. Con paso tranquilo, se va acercando cada vez más. Intento gritar y correr, pero estoy paralizada. En el rostro de aquel animal (o bestia, mejor dicho) se formó una sonrisa. y de ella, se asoman unos grandes dientes puntiagudos, de los cuales chorrea sangre. Me siento anonadada.
El perro paró. Esta bostezando, mientras se echa a dormir.
La tenue luz, ahora sale de una pequeña vela sobre una mesa de madera antigua. Una casa pequeña y cálida; en este lugar estoy ahora. El perro desapareció.
"Soy María Amanda, el dueño de la casa!" grita alguien. Realmente me asusté y no pude evitar gritar al oír esto. No sé de donde sale esa voz, que grita todo el tiempo lo mismo, pero prefiero salir rápido. Mientras corro, cierro los ojos.
Estoy cayendo de a poco. Con temor me fijo, y veo que soy polvo... Polvo estelar fucsia. Empecé a compactarme, así puedo andar más cómoda. Es feo estar disperso. Tomé la forma de un oso. Estoy en un bosque lleno de niebla; es muy tétrico y todo es gris. Mejor subo a aquél árbol, ya que es alto, para ver desde arriba la zona.
Mientras trepaba, una serpiente de gusanos pasó al lado mío.
Llegué a la copa del árbol. Hasta el cielo y el sol son grises... Estoy dentro de un espectro, junto a todo lo que me rodea. Observo a los alrededores, y ahora es un cráter, sobre el árbol que ahora es un obelisco. Soy nuevamente humana.
Todo está más obscuro...  Hay un eclipse solar, el cual de a poco se va convirtiendo en una pizza, llevada por un flacucho envuelto en cadenas llamado Juan Carlos. Lleva un par de jeans; uno en las piernas y otro en la cabeza, la cual es una almohada. Empezamos a comer la pizza, que está muy crocante y rara... La miro, y es un rompecabezas con una imagen de pizza.

Irina Ng (elegí el ejercicio b)

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