miércoles, 18 de mayo de 2011

¡morado y plateado!

Me desperté corriendo, estaba muy soleado y el piso muy resbaloso. Nunca había estado en una situación así, correr sin razón... Pero las razones aparecen, son como estrellas fugaces que surgen aleatoriamente en el cielo de la oscuridad, un enorme elefante morado y plateado salió por detrás de un árbol y se aventó hacia mi con su retorcida trompa. Estupefacto quedé y el elefante satisfecho me devoró con astucia.
De repente me encontré en un vertiginoso piso peludo hablando con la Campanita...
-"Buenas lenguas Ana"- dijo la Campanita
-"Si quieres ser regurgitada al mundo deberás responderme cual es la pigmentación colorica del pico dulce"- dijo con voz amenazante y atormentosa. 
Muy segura de mi simpatía por las golosinas, le atiné -"¡Rojo, Amarillo, Blanco, Verde y Naranja!"-
-"¡No, Morado y Plateado!"- exclamo la campana con ferocidad.
Antes que pudiera siquiera procesar el veredicto, la lengua escarlata me tiro al abismo obscuro.
Caía y caía por un estrecho tubo atoboganado, vueltas y vueltas, chapuzones ácidos, y largos descansos.
Luego de un largo rato de volar cuesta abajo atravesé un manto de pelos y caí en mi cama.

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