lunes, 16 de mayo de 2011

Fantasma.


( No había terminado de entender la consigna, intente seguir mas o menos la opción de ¿Soy un fantasma? Pero no se si es exactamente lo que se pedía, hice el intento..)


De pronto todos mis sueños, todos mis planes, mis metas, giraban en mi mente sin sentido, como queriendo escapar, presas de una cabeza ajena.
Podía sentirme flotando, infinita en ese mar de gente que me rodeaba, con mi mirada perdida y una sensación de vacío que me inundaba el cuerpo, ese mismo que hace poco me pertenecía y que ahora no lograba encontrar
Los árboles densos y vivos parecían absorber el sol en cada rallo más que nunca. De las palomas ahora tan blancas emergía una absoluta paz. Nunca nada había sido tan claro pero por alguna razón sentía mi vida muy lejana ya. A cada segundo las incertidumbres se acumulaban en mi como mil agujas, de un modo único y feroz. ¿Qué somos sino un manojo de momentos? Se nos da una vida entera para vivir y percibir, pero ahora no me estaban alcanzando los minutos para aprovecharlo todo.
Aquí afuera las personas pasaban con las mentes perdidas, con rostros vacíos que rápidos se atropellaban sin notar el resplandor que entre ellos se creaba. Pude notar algunas miradas posadas sobre mi, pero no. No se trataba de atención depositada, se trataba de inmensas vidas penetrándome con cada paso, fulminándome el alma.
Me encontraba sin mi locura, sin mis ideas y todo se volvía tan confuso que me resultaba casi imposible percibir si algo de aire corría en mi, pero poco a poco comenzaba a comprender.
No quedaba cuerpo usable, sólo bosques exóticos, profundos y lejanos, consecuentes a la gran oscuridad que ahora llama del otro lado de la plazoleta. ¿Soy un fantasma? Quizás siempre lo he sido pero ahora necesito un poco de paz ante la realidad descubierta de que de humano ni las manos me quedan ya.

Juana Heck Lebreo

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